CRÓNICA: LA HISTORIA RESILIENTE Y VALIENTE DE LOS HABITANTES DE PURACÉ, CAUCA
No podía irme del departamento del Cauca sin conocer el hermoso municipio de Puracé. Así que, la mañana del sábado 01 de febrero de 2025, decidí emprender el viaje sola, ya que este tipo de experiencias me gusta vivirlas sin limitaciones.
Mi conexión con este pueblo viene desde el año 2009, cuando era estudiante de Comunicación Social en la Universidad Santa María en Caracas, Venezuela. En aquella época, el profesor Hugo Vílchez nos dejó como tarea leer el libro “No Somos Machos, Pero Somos Muchos”, donde se narra el nacimiento de la resistencia civil tras la toma de la guerrilla el 31 de diciembre de 2001 en este municipio. En aquel trágico suceso, fueron asesinados el joven Jimmy Alberto G. Chicangana y dos policías.

Después de aproximadamente una hora de viaje en carretera, llegué al parque principal del pueblo. Me sorprendió lo solitario que estaba, incluso la iglesia solo tenía una puerta pequeña abierta. Al ver este panorama, le pedí al conductor que me dejara unas dos cuadras más arriba para visitar la cascada de San Antonio. Fui con cierto temor por la soledad del lugar, pero al llegar, contemplé el paisaje y agradecí a Dios por permitirme estar allí.
Luego regresé al parque principal y le pedí a una señora que me tomara una foto con el letrero “Yo Amo a Puracé”. Mientras conversábamos, le comenté que era periodista y que, por una convocatoria de empleo, había terminado viviendo en el Cauca. Al subir las calles del pueblo junto a ella, me llamó la atención la amabilidad de los habitantes: cada persona que pasaba me saludaba como si fuera una más del lugar.

Minutos después, llegué a la casa de Edier Fernández, un agrónomo y guía turístico de la agencia Micho Turismo. No solo me recibió en su hogar y me concedió una entrevista, sino que también me hizo un recorrido por el pueblo y me contó cómo se formó la resistencia civil y cómo fue la vida de los habitantes de Puracé después de aquel 31 de diciembre de 2001.
Durante el recorrido por este pueblo conformado por tres calles con casas grandes y acogedoras, desde donde se puede contemplar el horizonte entre las montañas, visitamos el parque principal, donde se encuentra un altar de la Virgen, en el cual hay una placa de agradecimiento del agente Edgar Ascué Muñoz, quien logró sobrevivir esa fatídica noche.
También, al frente del parque principal, visitamos los murales que narran historias del pueblo y la placa que conmemora a Jimmy, el héroe que lideró la resistencia de los puraceños aquella noche de fin de año.

Al finalizar el recorrido y despedirme del señor Edier, me subí a unas piedras desde donde pude contemplar todo el pueblo mientras disfrutaba de un helado casero de maní y del frío característico de esta región del país.
Más tarde, al bajar nuevamente al parque, me encontré con una perrita que se convirtió en mi compañera el resto de la tarde. Juntas visitamos la estación de policía, la galería y, finalmente, volvimos al parque, donde compartimos unas deliciosas empanadas de guiso antes de que ella me acompañara hasta el carro que me llevaría de regreso a Popayán (aunque me hubiese gustado llevarla a casa conmigo).

PD: La historia de Puracé reafirmó el tipo de periodismo que quiero ejercer y al que deseo dedicar mi vida: Buscar y contar historias positivas de las zonas afectadas por el conflicto armado en Colombia.

Municipio de Puracé, Cauca.

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