ATENIDOS
Por: William Vianney Solano - Columnista.
Ha llegado nuevamente el recibo de la energía y como de costumbre, ahora en Pandemia, no hay cómo pagarlo, pero no hay problema, la empresa asegura que dará garantías para no suspenderlo, eso sí, sin que se deje de desconocer que se ha adquirido una deuda impagable, cuotas diferidas, no se sentirá la cantidad de dinero que con nuestro propio esfuerzo se cancele y se contribuya de paso a propiciar el sueldo de alguien por ahí, que en otros lados se llama “favor político” No es una novedad, los de abajo sostienen a los de arriba y los de arriba se creen de a mucho.
No hace mucho la Policía, quien ha sido la protagonista de un sin número de escándalos, decomisó el pequeño parlante a un joven artista que bailaba como el rey del Pob Michael Jackson, ese joven difícilmente podrá recoger nuevamente dinero para comprarse uno nuevo, porque unos uniformados se le llevaron su sustento, los mismos que se quejan por la falta oportuna de sus pagos, los mal asalariados y reconocidos por el Estado. También Pensionados de la Policía y el Ejército han protagonizado en su momento marchas reclamando al gobierno nacional un mejor servicio de salud y nivelación salarial, son pueblo, hijos de familias humildes, de gente buena. Más de uno de los policías que prestan el servicio de vigilancia han sido víctimas de robos, asesinatos, emboscadas y su sangre también tiñe de rojo, ninguno de los policías que les toca enfrentar con la delincuencia diariamente y que tienen que perseguir a los vendedores y enfrentarse con el pueblo, son hijos de altos dignatarios de la Institución, ni son hijos de Coroneles, o de algún brigadier, son repito, hijos de pueblo, la mayoría de ellos enciende la veladora pidiendo protección divina porque en la noche toca la ronda. Todos somos iguales, todos hemos nacido igual y deberíamos permanecer igual en derechos, pero no es así. La situación por la cual atravesamos los colombianos es un asunto no de todos, la responsabilidad podrá recaer en algunos que lo han hecho, pero los que deben pagar los platos rotos son otros, somos el pueblo. Pasa como ese restaurante cuyo propietario no pierde nada y cuyos platos rotos deben pagar sus meseros, por fortuna este mundo es ese otro gran restaurante donde nadie se podrá ir sin pagar. La deuda es alta y nunca la pagaremos. Colombia siempre debe la mitad de lo que el mismo País produce. El déficit fiscal en Colombia, es producto de esa política de que los ricos no le pagan al Estado los impuestos que le deberían de pagar, reitero, los únicos que están pagando impuestos en este País, son los pobres de siempre, los pequeños y medianos industriales, es decir, la clase media colombiana, obreros y empleados. Los grandes ricos cada día, pagan menos impuestos o sencillamente no pagan y quienes legislan se van en contra de los pequeños y medianos industriales, no votan a su favor, sino en contra de aquello que podría favorecerlos.
Pero cuando estuvieron de candidatos, estaban a favor del pueblo, del pobre, lo abrazaban, lo besaban, saludaban al uno y al otro, empuñaban la bandera, aseguraban que lucharían por lo de todos, pero cuando llegaron al poder los vimos codeándose con quienes ellos un día criticaron, se juntaron en las mismas mesas a negociar, a repartirse el mando, produciendo el sinsabor de quien se esforzó en ayudar en sus campañas. La gran mayoría de los políticos terminan siendo como aquellos a los que ellos un día señalaban y nuestra postura también es la misma, como lo dijo Leonard Cohen, "A veces uno sabe de qué lado estar, simplemente viendo quiénes están del otro lado."
Es sin lugar a dudas la cruel realidad, esto nunca cambiará y menos si olvidamos que nuestra sociedad no cambia de abajo hacia arriba, sino al contrario, de arriba hacia abajo, porque el ejemplo de transparencia y gestión empieza por el alto gobierno, por el mismo Presidente. ¿Qué puede esperarse de un País donde el peso de la ley cae sobre el expendedor, mientras el gran jefe se alía con el mafioso?
Mentiras tras mentiras, como absolutamente falso es que el Covid-19 sea mucho más mortal que otros virus. Hay un virus que es más mortal, el hambre, y la vacuna ya está, la comida, pero ellos se la roban. El COVID 19, el virus, la pandemia, el confinamiento, la cuarentena o como quieran llamarle, sí es real, se trata de un modo muy particular de actuar, más que un virus es un modus operandi de aquellos que ostentan el poder, como también es cierto que bajo esta premisa surgen como efecto el suicidio de personas angustiadas, como se ha reportado en algunas ciudades, el desarrollo de patologías psiquiátricas, la paralización de los itinerarios educativos de los escolares y estudiantes universitarios, la desatención de otras enfermedades, especialmente crónicas, y el aumento de su mortalidad, que no se registra, pero que es verdad. La violencia doméstica que también existe, las pérdidas económicas, el desempleo, la crisis económica. Lo he leído y creo que pocas personas saben que la crisis económica de los años 2007 y 2008 conllevó el suicidio de al menos 13.000 personas sólo en Europa y América del Norte.
Le da a uno la leve sensación que no se trata de una pandemia, sino de una especie de PLANDEMIA; que ese discurso del uso de mascarillas es algo político, no científico, como asegura Maël Lemoine, por fortuna la vaina no es eterna, o al menos el engaño no les durará para siempre, ellos aprovecharán para seguir pescando en río revuelto, me refiero a los que se roban el pan del pobre, la plata del pueblo, a esa gente que le va mal hasta cuando le va bien.
Mañana será otro día; por fortuna nadie sabe cuándo es mañana.
DCerca/Periodismo Independiente.
***Este artículo obedece a la opinión del columnista. Radio Diez Internacional Noticias no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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