Como hablar de política sin hacer daño
Imagen de apoyo.
Por: Jaime Di Capote Rivera
Cerca de un mes de las elecciones del 25 de octubre, es difícil escaparse de una conversación sobre política con la familia o amigos. Pero hay que tener cuidado, ya que la política es un campo minado que puede desfigurar las relaciones humanas.
Tu compañero puede convertirse en tu enemigo político, tu hermano puede dejar de hablarte porque no comparte tus posturas políticas y sociales, tu amigo toma como ofensa personal tus idealismos y preferencias políticas.
Sin embargo, hay tácticas que puedes usar para hablar de política sin dañar tus relaciones con amigos y parientes a pesar de tener diferentes e importantes puntos de opinión.
Recuerda que la política es un tema divisorio que puede tener consecuencias sociales potencialmente desastrosas. Si quieres evitar problemas sociales mejor no hables de política, especialmente si desconoces a las personas en el grupo o si hay alguien con un punto de vista muy distinto al tuyo, ya que podrías dejarte llevar por las emociones y despertar al siguiente día con un par de amigos menos.
Pero si has decidido hablar de política, infórmate bien antes de abrir la boca, pues la manera más fácil de perder el respeto de otros es promoviendo la propaganda y desinformación de un partido político o ignorando los hechos e inventando cosas.
Cuando se habla de política con respeto y entre personas informadas, puede ser estimulante y hasta divertido, pero no hay nada más frustrante que conversar con alguien que solo da a conocer sus puntos de vista sin escuchar a otros.
A veces los debates políticos aumentan demasiado los niveles de intensidad, en esos casos es mejor cambiar de tema. El silencio es una manera de decir que has terminado de hablar sobre ello y que le has dado la última palabra a tu interlocutor.
En las redes sociales también podemos compartir nuestros puntos de vista y con una gran cantidad de personas, pero hay que ser precavido con los comentarios políticos, ya que muchos seguramente generarán discusión.
*Personalmente, tengo parientes y amigos cuyas posturas políticas son totalmente opuestas a las mías, sin embargo, a lo largo de los años he aprendido a hablar (o no hablar) de política con ellos. En las ocasiones en que hemos tenido discusiones intensas, siempre he hecho un esfuerzo para escucharlos, mantener la mente abierta y reconocer sus argumentos cuando tienen mérito. Sus posturas no las tomo como un ataque contra mi persona o mis ideales. Son simple y sencillamente otros puntos de vista.
Hasta la próxima… Dios les bendiga.