Por: William Vianney Solano - Columnista.
El autor del libro el amor a la humanidad de los hombres de rapiña, Humberto Cárdenas Motta, considera que razón ha tenido el peruano José Carlos Mariátegui cuando asegura que hay que buscar las causas de los problemas de los pueblos en la economía del país, y no en su mecanismo administrativo, jurídico o eclesiástico, ni en su dualidad o pluralidad de razas, ni en sus condiciones culturales y morales; yo lo acompaño en esa postura, porque es cierto que la vanguardia filosófica o humanitaria de los hombres de rapiña y sus ejércitos también lo saben muy bien: la concentración de la riqueza, la concentración de la tierra, está garantizada por los escuadrones cuyos amorosos y democráticos discursos se despliegan como la más bondadosa de las mercancías: es la nueva religión que contribuye con su ideario a la profundización de la historia de la miseria. Decir cosas maravillosas, pero hacer otras muy diferentes, esa es la idea.













